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Cristo abre las puertas de Santa Eulalia |
| 09.04.12 - ANTONIO BOTÍAS | |||
Los pasos de Gloria de la Archicofradía del Resucitado culminan la semana de pasión murciana. El último cortejo inunda la ciudad de alegría, colorido y aroma de azahar en una espléndida mañana de primavera
El demonio sostiene a una niña en la plaza Belluga. :: ALFONSO DURÁN Atronan los cohetes las plazas cuajadas de túnicas blancas y del murmullo que ya brota en las peñas huertanas, que se alzan en los jardines como improvisados cenáculos gastronómicos para miles de murcianos. Pero, aún antes, un revuelo de niños corre a admirar, entre inquietos y divertidos, al tradicional demonio que anda encadenado por angelicos. Dos hermandades, la Aparición a Santo Tomás y San Juan, celebran sus primeros cien años de procesión, un aniversario que atrajo sobre sus tronos el interés de miles de murcianos. San Miguel Arcángel, la Cruz Triunfante, el Resucitado de Planes, Las Tres Marías, la Aparición a María Magdalena, los Discípulos de Emaús, la Ascensión, la Virgen Gloriosa&hellip hermosos veleros nazarenos que colman de júbilo a la ciudad de Murcia mientras el sol anima a muchos a alargar el almuerzo hasta la comida y disfrutar del comienzo de las Fiestas de Primavera. El Resucitado propuso el último desfile nazareno de esta Semana Santa. Comienza la otra Semana Santa, la que se extiende todo el año, la del silencio y la soledad de las capillas centenarias, la de las rosas anónimas que adornan altares en penumbra, la semana mayor de las puertas enclavadas, de la oración sigilosa y apresurada, de la cera apagada y los mantos de diario, de la tarima desnuda de rosas y destemplada, huérfana de la luz desbordante de la primavera, presa de la calorina de agosto o del frío de mistela que anima las cuadrillas en Navidad. Comienza la Semana Santa de la espera. Y en Santa Eulalia el pregonero de cierre, Antonio Ayuso, hace vibrar a Murcia con las últimas palabras que este año hablaron de estos diez días de pasión que concluyen. Al instante, retiembla Santa Eulalia con el golpe del estante en la tarima de la Virgen Gloriosa que anuncia que, esta vez sí, todo está consumado. Y el tradicional saludo nazareno pone la última nota de color cofrade de la Semana Mayor: «Hasta el año que viene&hellip si Dios quiere!».
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