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08.04.12 -
ANTONIO BOTÍAS ,
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Las cofradías de Servitas, Sepulcro y Misericordia llenan de devoción y arte la noche del Viernes Santo
Una devota canta al paso de María Santísima de las Angustias, en la tarde del Viernes Santo. :: I. SÁNCHEZ/AGM
Tres cofradías inundaron la noche del Viernes Santo de devoción, arte y nazarenía en la penúltima estación de penitencia de esta Semana Santa. La primera ellas, la Cofradía de Servitas atesora uno de los más bellos grupos escultóricos que tallara Salzillo, la Virgen de Las Angustias, que inauguró el itinerario nazareno desde San Bartolomé después de su espectacular salida de la parroquia. Junto a la Virgen, el Ángel Servita con su corona de espinas.
Como cada Viernes Santo al atardecer, miles de murcianos se congregaron en la carrera para admirar uno de los cortejos más antiguos de la Semana Mayor, el que antes llenara de Pasión el Domingo de Ramos. Sus estantes vistieron la túnica negra para alzar sobre la noche estrellada los más de mil quilos que pesa este excepcional trono. Apenas pudieron recobrarse de la emoción las miles de personas que contemplaron a Las Angustias cuando la Cruz de los García Villalba anunció el paso de la Cofradía del Santo Sepulcro, la remota procesión del Santo Entierro y procesión oficial de la ciudad de Murcia, que reunió en su presidencia delegaciones de todas las cofradías murcianas. Y si la piedad servita se considera una obra cumbre de Salzillo, lo mismo sucede con el Santo Sepulcro que tallara González Moreno, un auténtico velero nazareno. Cinco pasos propuso el Sepulcro, encabezados por el Cristo de Santa Clara la Real, recientemente restaurado, la Virgen de la Amargura, San Juan y la bellísima Soledad que cierra el cortejo.
La tercera cofradía volvió a colmar de Pasión, de forma excepcional, el castizo barrio de San Antolín. Fue la improvisada sede que eligió la Misericordia para iniciar su estación de penitencia, debido a las obras que en estos días impiden la salida desde San Miguel. La gran novedad fue la presentación de un Nazareno, obra de Roque López, que este año se incorporó al desfile, antes del Cristo titular, una espléndida obra de Domingo Beltrán, el Descendimiento de Hernández Navarro y Nuestra Señora Madre de la Misericordia.
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