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09.04.12 -
A. S. / P. W.
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Todas las cofradías rindieron homenaje con sus estandartes a Jesús Resucitado y a la Virgen de la Encarnación a su llegada a la Plaza de España. :: SONIA M. LARIO / AGM
Al caer la noche del sábado, la Virgen de la Encarnación, titular de la Archicofradía de Jesús Resucitado, emprendió camino al barrio de Santa María, como manda la tradición. Lo hizo a hombros y escoltada por decenas de lorquinos que la acompañaron en su transitar por las empinadas calles desde el atrio de la Colegiata de San Patricio, donde a la intemperie había pasado la mayor parte del día.
No pudo ser alojada en las dependencias que habitualmente ocupa en la noche de vela que los vecinos de Santa María le ofrecen en su compañía, ya que los terremotos las dañaron seriamente. Esta zona aparece aún apuntalada, por lo que se instaló en otro lugar, bajo techumbre. Desde allí, la talla de Gerique Roig, que vino a sustituir a la antigua imagen destruida en la Guerra Civil, regresó ayer mañana a la ciudad, a hombros, con el ansia de encontrarse con su hijo, después de abandonar el sepulcro vacío, en el Domingo de Resurrección.
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