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Una brisa de alegría, un estrépito de gozo |
| 05.04.10 - JOSÉ ALBERTO GONZÁLEZ | |||
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La cofradía blanca celebra el Domingo de Resurrección con una luminosa procesión de cinco horas
La gente se agolpa en la calle del Aire para despedir a la Virgen del Amor Hermoso, al término de la procesión. :: ANTONIO GIL / AGM «Busco al Maestro», proclamaba un penitente en una de las galas. «La paz, con vosotros», parecía responderle otro en su suerte de libro de terciopelo, como si fuera el mismo Jesucristo redivivo. Era la mañana del Domingo de Resurrección, y los que creyeron y buscaron al final hallaron. Porque ayer desfilaba por las calles del centro la cofradía blanca, y los que confiaron con fe en el sentido de la penitencia del Socorro, en la Pasión de los californios y en el duelo marrajo, encontraron vuelto de entre los muertos a Nuestro Padre Jesús Resucitado, anunciado por el Ángel de la Cruz y triunfante por Cartagena en la última procesión de este año. Todos los caminos de calvario y muerte en el madero trazados por las hermandades negra, roja y morada en los nueve días previos confluyeron en la alegría de un Sepulcro Vacío. El entusiasmo era tal que el Ave Fénix, resurgida de sus cenizas como trono alegórico, cruzó la Puerta de Murcia entre los túnicas amarillo oro y capas gris peral al son de la 'Salve marinera' interpretada por la Agrupación Musical de Cartagena. Las mujeres, con Santo Tomás Contagiado del colorido y la vivacidad del cortejo, el público premió con constantes aplausos el encomiable esfuerzo de las 120 portapasos de la Aparición de Jesús a Santo Tomás. Y durante todo el itinerario, fijado en sentido inverso al del resto de desfiles, el paso de San Juan fue celebrado con ovaciones. Cadetes de la Academia General del Aire de San Javier (AGA) escoltaban al apóstol, mecido a hombros en los tramos más angostos y majestuoso en su paso ágil en otros como la plaza de Juan XXIII, donde saludó a la escultura del papa entre la marcha del 'Evangelista' que hizo sonar la Agrupación musical Nuestra Señora de los Remedios de Pliego. Piquete de Artillería La talla de Juan González Moreno viró entonces por la calle Canales hacia el Encuentro con su hijo Resucitado en la calle Cañón. Allí, entre un clamor, le subieron la cuesta a ritmo marcial. Y por la calle del Aire, llegó a la explanada de la iglesia de Santa María de Gracia con las tres de la tarde ya rebasadas. Después, en un contraste feliz, tras cinco horas de procesión llegaron el susurro de la Salve y el estrépito de la pólvora. La emoción contenida y el gozo desatado. Una alegría que durará hasta la próxima primavera.
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